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La Combinación de Bajas Dosis de Amlodipina y Telmisartán Es Más Segura y Eficaz que la Monoterapia con Altas Dosis Para el Tratamiento de la Hipertensión Leve a Moderada

  • TITULO : La Combinación de Bajas Dosis de Amlodipina y Telmisartán Es Más Segura y Eficaz que la Monoterapia con Altas Dosis Para el Tratamiento de la Hipertensión Leve a Moderada
  • AUTOR : Goyal J, Yab Khan Z, Jain S y colaboradores
  • TITULO ORIGINAL : Comparative Study of High Dose Mono-Therapy of Amlodipine or Telmisartan, and Their Low Dose Combination in Mild to Moderate Hypertension
  • CITA : Journal of Clinical and Diagnostic Research 8(6): 8-11, Jun 2014
  • MICRO : En los pacientes con hipertensión leve a moderada que no logran el control de la presión arterial con dosis bajas de amlodipina o telmisartán en monoterapia, la combinación de bajas dosis de ambos fármacos es más segura y eficaz que el incremento de la dosis de cada uno de ellos.

Introducción

La hipertensión arterial representa uno de los principales desafíos de la salud pública en el mundo. Su prevalencia está aumentando rápidamente en los países desarrollados, donde es una de las primeras causas de morbimortalidad. Este incremento se atribuye, en mayor medida, al crecimiento y envejecimiento de la población, así como a la presencia de factores de riesgo conductuales, como la dieta poco saludable, la falta de actividad física, el exceso de peso, el abuso del consumo de alcohol y tabaco, y el estrés persistente.

La hipertensión esencial es el resultado de una compleja interacción de factores genéticos y ambientales. El principal responsable, en la mayoría de los casos, parece ser el incremento de la resistencia periférica. Se han sugerido diversos mecanismos para explicar este incremento, casi todos vinculados con alteraciones del sistema renina-angiotensina y del sistema nervioso simpático.

Los antagonistas del receptor de la angiotensina (ARA) representan una de las terapias de primera línea contra la hipertensión. El telmisartán es un antagonista de la angiotensina II potente y de larga duración, que actúa sobre el receptor de angiotensina 1 (AT-1). El fármaco es eficaz en dosis de 40-80 mg/día. Los bloqueantes de los canales de calcio (BCC) constituyen otra clase de fármacos de primera línea para el tratamiento de la enfermedad. La amlodipina, un antagonista del calcio de tercera generación, tiene menor efecto inotrópico negativo y mayor selectividad vascular en comparación con otros BCC. La dosis de amlodipina recomendada en adultos es de 2.5 a 10 mg. En caso de hipertensión leve a moderada, el tratamiento debe iniciarse con ARA o BCC en bajas dosis. Sin embargo, cuando esta estrategia no alcanza para controlar la presión arterial, no hay un consenso establecido acerca de cuál es la mejor opción.

Este trabajo se propuso comparar la eficacia y seguridad de una combinación de bajas dosis de amlodipina y telmisartán contra altas dosis de cada fármaco para el tratamiento de los pacientes con hipertensión leve a moderada que no responde a la monoterapia en bajas dosis.

Materiales y métodos

Se diseñó un estudio prospectivo, abierto y aleatorizado en el que participaron 96 pacientes, con una edad comprendida entre 18 y 60 años, que padecían hipertensión no controlada con bajas dosis de amlodipina (5 mg) o de telmisartán (40 mg). En cada caso, se realizó una historia clínica detallada y un examen físico completo. Las mediciones de la presión arterial sistólica y diastólica se tomaron manualmente con un esfingomanómetro de mercurio en posición sentada; se registró el promedio de 3 mediciones separadas por 5 minutos cada una. A su vez, se tomaron muestras de sangre para investigar los valores de glucemia, función hepática, función renal y perfil lipídico.

Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en 3 grupos: los del grupo A recibieron altas dosis de telmisartán (80 mg/día) por 8 semanas; los del grupo B recibieron altas dosis de amlodipina (10 mg/día) por 8 semanas y los del grupo C fueron medicados con una combinación a dosis fija de 40 mg de telmisartán y 5 mg de amlodipina una vez por día durante 8 semanas.

Se realizaron consultas de seguimiento a las 2, 4 y 8 semanas de iniciado el tratamiento. En cada visita se efectuó un examen físico completo que incluyó la medición de la presión arterial sistólica y diastólica. Además, se evaluó la presencia de efectos adversos sistémicos, tanto de manera objetiva como subjetiva. Al finalizar el estudio se obtuvieron nuevas muestras de sangre a fin de evaluar la glucemia, la función hepática y renal, y el perfil lipídico.

Resultados

Se incluyeron en el análisis 93 pacientes: 30 en el grupo A, 32 en el grupo B y 31 en el grupo C. Tres participantes no completaron el estudio y fueron excluidos del análisis estadístico.

De acuerdo con los resultados, la reducción de la presión arterial sistólica (PAS) y de la presión arterial diastólica (PAD) promedio entre el nivel basal y el fin del período en estudio fue significativa en todos los grupos de tratamiento. En cada consulta, la mayor disminución en la PAS promedio se observó en el grupo C y la menor, en el grupo A; la diferencia entre los grupos fue significativa. Asimismo, la mayor reducción en la PAD promedio en cada consulta se registró en el grupo C, mientras que la menor se produjo en el grupo B.

Después de 8 semanas de tratamiento, se alcanzó el objetivo de PAS (< 139 mm Hg) en el 80% de los casos del grupo A, en el 90.625% de los del grupo B y en el 90.323% de los del grupo C; no obstante, la diferencia no fue significativa. El objetivo de PAD (< 89 mm Hg) se alcanzó en el 96.667% y en el 96.774% de los casos de los grupos A y C, respectivamente; en el grupo B sólo el 68.75% alcanzó este objetivo. En este caso, la diferencia fue significativa.

Un mayor número de pacientes informaron efectos adversos en el grupo B (25%), mientras que el grupo C obtuvo la menor incidencia de esos efectos (12.90%) y el grupo A tuvo un resultado intermedio (13.33%). Entre los efectos adversos, la fatiga fue el más común en todos los grupos. También se observaron, aunque con menor frecuencia, náuseas, cefaleas, estreñimiento, mareos y edema de tobillo.

Discusión

En este estudio, la combinación de bajas dosis de amlodipina y telmisartán demostró una máxima reducción de la PAS promedio en comparación con altas dosis de telmisartán en monoterapia y de la PAD promedio en comparación con altas dosis de amlodipina en monoterapia luego de 2, 4 y 8 semanas de tratamiento. La incidencia de efectos adversos también fue más baja en el grupo medicado con la combinación. El logro de los objetivos de PAS y PAD también se alcanzó en mayor proporción con las bajas dosis combinadas en comparación con ambos fármacos en altas dosis y en monoterapia. Estos hallazgos coinciden con lo informado en estudios previos, en los que la combinación de bajas dosis de telmisartán y amlodipina fue más eficaz que altas dosis de telmisartán o de amlodipina en monoterapia. Los ensayos clínicos también sugieren que la terapia combinada logra un control más rápido de la presión arterial, además de una mayor proporción de pacientes que alcanzan los objetivos buscados.

Dado que la presión arterial es el resultado de diversos mecanismos fisiológicos, el bloqueo de uno de ellos, como ocurre en el caso de la monoterapia, tiende a incrementar la actividad compensatoria de los otros. Por lo tanto, 2 fármacos de distintas clases que tienen mecanismos de acción complementarios podrían producir un control adicional de la presión arterial respecto de cada uno por separado. Por eso, la mayoría de los pacientes con hipertensión requieren una combinación de 2 o más antihipertensivos para alcanzar sus objetivos de presión arterial. Queda claro que los pacientes hipertensos que no obtienen el control de la presión arterial con un solo antihipertensivo pueden beneficiarse con la adición de otro de distinta clase.

La mayor incidencia de efectos adversos se halló en el grupo que recibió monoterapia con amlodipina. Todos los efectos adversos fueron leves y no requirieron la interrupción del tratamiento. Otros estudios informaron cefaleas y edema periférico como los efectos adversos más frecuentes; el edema periférico se asoció en gran medida a la terapia con amlodipina, aunque su incidencia se redujo notablemente al combinarla con telmisartán.

Con frecuencia, la dosis del antihipertensivo se incrementa cuando no se alcanza el efecto buscado. El aumento de la dosis puede mejorar las tasas de respuesta, pero también suele aumentar la aparición de efectos adversos que, a su vez, pueden llevar a disminuir el cumplimiento terapéutico y a interrumpir el tratamiento.

Los hallazgos de este estudio indican que la combinación de bajas dosis de antihipertensivos es más segura y eficaz que la monoterapia en altas dosis. Por lo tanto, la posibilidad de disponer de combinaciones de antihipertensivos a dosis fija alentará la implementación de este tipo de terapia cuando los objetivos de presión arterial no puedan alcanzarse con un solo fármaco.

Conclusión

En este trabajo, la combinación de telmisartán y amlodipina ha demostrado reducciones significativamente mayores de la presión arterial, tanto sistólica como diastólica, en comparación con altas dosis de estos fármacos en monoterapia. La combinación fue bien tolerada y contó con un perfil de seguridad coincidente con cada uno de sus componentes. Por lo tanto, en el control de la presión arterial, la terapia combinada en bajas dosis parece ser una mejor estrategia que la monoterapia en altas dosis para los pacientes con hipertensión leve a moderada que no han obtenido un control adecuado de la presión arterial con la monoterapia en bajas dosis.

Especialidad: Bibliografía - Cardiología

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