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Las Isoflavonas no se Asocian con Alteraciones de la Función Sexual Masculina

  • TITULO : Las Isoflavonas no se Asocian con Alteraciones de la Función Sexual Masculina
  • AUTOR : Messina M
  • TITULO ORIGINAL : Soybean Isoflavone Exposure Does Not Have Feminizing Effects on Men: A Critical Examination of the Clinical Evidence
  • CITA : Fertility and Sterility 93(7):2095-2104, May 2010
  • MICRO : La exposición a las isoflavonas, incluso en dosis que exceden las recomendaciones nutricionales, no parece asociarse con alteraciones de los niveles de hormonas sexuales o de los parámetros espermáticos.

Introducción

Se ha reconocido a los productos derivados de la soja como una fuente de proteínas de origen vegetal de alta calidad. Poco tiempo atrás, se postularon sus probables beneficios sobre la salud, independientemente de su valor nutricional; en particular, se hace hincapié en las isoflavonas, un grupo de fitoestrógenos difenólicos. Sin embargo, se advierte que la acción estrogénica de estos compuestos puede producir efectos adversos en determinados pacientes. Existe un debate acerca de la posibilidad de feminización y esterilidad en los varones; por otro lado, algunos datos sugieren que el consumo de productos de soja puede reducir el riesgo de cáncer de próstata.

El autor recuerda que los estrógenos forman parte de los procesos de espermatogénesis, y que las isoflavonas, en especial la genisteína, se han relacionado con alteraciones espermáticas in vitro, así como anomalías en la salud reproductiva en modelos con animales. Además, no se ha definido si la respuesta a las isoflavonas es similar en individuos asiáticos y de otros grupos étnicos, debido a las diferencias en el período de exposición, el estilo de vida y las variables genéticas. Por ejemplo, los varones asiáticos presentan una mayor exposición a las isoflavonas desde la niñez, dado el consumo de alimentos tradicionales elaborados con derivados de la soja.

El objetivo de este ensayo es evaluar la información más relevante vinculada con los posibles efectos de feminización en los varones en relación con los derivados de la soja y la exposición a las isoflavonas.

Las isoflavonas

Estos compuestos han sido estudiados en más de 10 000 publicaciones desde que se anunciaron las primeras investigaciones sobre sus posibles efectos preventivos del cáncer, hace ya dos décadas. Las isoflavonas sólo se encuentran en concentraciones fisiológicas relevantes en la soja y sus derivados. Una comida tradicional con soja contiene alrededor de 25 mg de isoflavonas, equivalentes a 3.5 mg por cada gramo de proteínas. Se han descrito 12 isómeros, incluidas la genisteína, la daidzeína y la gliciteína, con sus respectivos beta-glucósidos y los ésteres de estas moléculas, formados con ácido malónico o acético.

Luego de ser hidrolizadas, las isoflavonas se absorben en el intestino como glucósidos y circulan conjugadas con ácido glucurónico o con sulfatos, ya que sólo se encuentran como fracción libre bioactiva en un 1% a 2%. De todos modos, se describen grandes variaciones individuales en su metabolismo.

La estructura química de estas sustancias es similar a la de los estrógenos, y pueden interactuar con el receptor específico de dichas hormonas. Se ha catalogado a las isoflavonas como moduladores selectivos del receptor de estrógenos, con efectos mixtos agonistas o antagonistas que parecen atribuirse a una activación preferencial del receptor de estrógenos tipo beta en comparación con el receptor tipo alfa. En consecuencia, se ha postulado que las isoflavonas podrían representar una alternativa natural a la terapia hormonal convencional, por lo cual la mayor parte de las investigaciones se han concentrado en las mujeres posmenopáusicas. Por otra parte, entre los efectos no genómicos de estas moléculas, se mencionan sus acciones sobre la actividad de enzimas vinculadas con la síntesis y metabolismo hormonal, aunque las concentraciones necesarias para observar estos efectos son superiores a las descritas in vivo. Asimismo, si bien los datos son escasos y hacen falta mayores investigaciones, se presume que las concentraciones tisulares de las isoflavonas pueden ser superiores a las plasmáticas.

Isoflavonas y hormonas sexuales

En 2008 se publicó un caso clínico en el que se describió la aparición de ginecomastia y elevación de los niveles circulantes de estrógenos en un varón de 60 años que consumía leche de soja con isoflavonas. La ginecomastia es el resultado del agrandamiento benigno de la glándula mamaria masculina (atribuido a la proliferación de los conductos), y tiene una prevalencia del 30% al 70% en adultos. La cantidad de isoflavonas consumida por el paciente se estimó en alrededor de 300 mg diarios. El autor advierte que la ingesta típica entre los ancianos de Japón y Shangái es de 40 mg/día.

Este efecto adverso fue adjudicado a la hiperestrogenemia, la cual descendió luego de la suspensión de la ingesta de la leche de soja, pero sin alcanzar niveles normales. Por lo tanto, es necesario considerar los efectos de las isoflavonas sobre la concentración de andrógenos, ya que la ginecomastia se origina en el desequilibrio entre la acción de estas hormonas y de los estrógenos. El 20% de los estrógenos masculinos se sintetizan en forma directa en el testículo, mientras que el resto procede de la aromatización periférica de los andrógenos, en especial en el tejido adiposo, la piel y los músculos. Si bien el envejecimiento se asocia con un descenso de los estrógenos en los varones, los niveles de estradiol pueden ser superiores en los ancianos varones, en comparación con las mujeres de edad avanzada.

Nueve estudios evaluaron los efectos de los suplementos de isoflavonas o de las comidas con soja sobre el 17-beta-estradiol, la estrona o ambos en los varones. Dos de estos ensayos señalaron que la exposición a estos productos elevaba significativamente los niveles de estrógenos, mientras que otros seis protocolos no describieron cambios relevantes en estas concentraciones. El estudio restante fue un ensayo epidemiológico con 69 ancianos japoneses, en el cual se identificó una asociación inversa entre el consumo de isoflavonas y los niveles de estradiol. En un análisis global, el autor señala que estos productos no parecen modificar la concentración de estrógenos.

Por otra parte, si bien en un protocolo de experimentación con primates se observó que el uso de fórmulas nutricionales con derivados de la soja (exposición a entre 1.6 y 3.5 mg/kg diarios de isoflavonas) estuvo asociado con menores niveles circulantes de testosterona y agrandamiento testicular, los animales alcanzaron la pubertad de manera normal y conservaron su fecundidad en la etapa adulta. No se mencionó agrandamiento testicular en niños que recibieron formulaciones con soja. Además, un metanálisis de 15 ensayos controlados con placebo definió que las isoflavonas y las proteínas de la soja no se relacionaban con cambios en los niveles de testosterona total y biodisponible, aunque los estudios duraron en general menos de seis meses.

En otro orden, el autor cita un ensayo en el cual participaron 20 individuos con adenocarcinoma de próstata, que fueron tratados con 450 a 900 mg diarios de isoflavonas durante 84 días. Tres de estos individuos presentaron ginecomastia, si bien uno de los enfermos recibía bicalutamida de manera concomitante y otro utilizaba productos fitoterápicos con contenido estrogénico.

Disfunción eréctil

Esta alteración se atribuye a causas neurológicas, psicológicas o endocrinas, aunque la etiología más frecuente obedece a anomalías circulatorias penianas, vinculadas con los factores de riesgo cardiovasculares. Asimismo, se postula que la exposición inadvertida a los estrógenos puede desencadenar disfunción eréctil, en especial cuando sucede a edades avanzadas.

En modelos con roedores, se ha observado que las altas dosis de diadzeína pueden incrementar el contenido relativo de fibras de colágeno en los cuerpos cavernosos. Sin embargo, tanto la necesidad de dosis elevadas como la existencia de tres isoflavonas diferentes en los derivados de la soja permiten dudar de la extrapolación de los resultados a los seres humanos. Por otra parte, los roedores metabolizan la diadzeína y la transforman en equol, que se asocia con efectos fisiológicos diferentes a los de la molécula inicial. Asimismo, sólo el 25% de los pacientes occidentales posee una flora bacteriana intestinal capaz de convertir esta isoflavona en equol. Por lo tanto, se especula que el modelo con roedores no resulta apropiado para evaluar la aparición de disfunción eréctil en seres humanos vinculada con el consumo de productos derivados de la soja.

Alteraciones espermáticas

La esterilidad se atribuye a anomalías espermáticas en un 25% de los casos. En otro orden, de acuerdo con datos recientes, se postula que la calidad espermática constituye un biomarcador global de la salud de los varones. Entre las causas de disminución de la calidad del semen, se menciona la exposición a los xenoestrógenos. Los efectos de las isoflavonas han sido evaluados en modelos in vitro y con animales, así como en un estudio clínico con 99 sujetos que integraban parejas con fecundidad reducida. Se verificó una relación inversa y significativa entre el consumo de productos de soja y la concentración de espermatozoides, de modo independiente de la edad, el tiempo de abstinencia, el índice de masa corporal y el consumo de otras sustancias. Sin embargo, no se verificaron asociaciones entre el consumo de soja y el recuento espermático, el volumen de la eyaculación y la motilidad de los espermatozoides. Como contrapartida, en otro estudio epidemiológico (n = 10), se verificó que el consumo de isoflavonas se correlacionó con una mayor motilidad y recuento de espermatozoides, así como con mayor integridad del ADN espermático.

En este contexto, el autor considera poco probable una asociación entre el consumo de soja y las alteraciones de la fecundidad, ya que incluso los sujetos con ingesta elevada de estos productos presentaban concentraciones espermáticas superiores al umbral definido para la oligospermia, y no se describieron anomalías en la motilidad o la morfología de los espermatozoides.

Conclusiones

Las isoflavonas pueden ejercer efectos similares a los de los estrógenos, en algunos tejidos y bajo ciertas condiciones. Por lo tanto, se ha especulado con potenciales efectos de feminización y alteraciones de la fecundidad en los varones. En función de los datos obtenidos, el investigador señala que la exposición a las isoflavonas, incluso en dosis que exceden las recomendaciones nutricionales, no parece asociarse con alteraciones de los niveles de hormonas sexuales o de los parámetros espermáticos. Asimismo, la disfunción eréctil descrita en los roedores podría atribuirse a las diferencias en el metabolismo de las isoflavonas en comparación con los seres humanos. En consecuencia, el autor concluye que la participación de la soja en la dieta no se vincula con alteraciones de la masculinidad o de la salud reproductiva.

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