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Efectos Diferenciales de los Ácidos Grasos Omega-3 respecto del Aceite de Krill

  • TITULO : Efectos Diferenciales de los Ácidos Grasos Omega-3 respecto del Aceite de Krill
  • AUTOR : Cicero A, Rosticci M, Borghi C y colaboradores
  • TITULO ORIGINAL : Lipid-Lowering and Anti-Inflammatory Effects of Omega 3 Ethyl Esters and Krill Oil: A Randomized, Cross-Over, Clinical Trial
  • CITA : Archives of Medical Sciences 12(3): 507-512, Jun 2016
  • MICRO : En los pacientes con sobrepeso e hipertrigliceridemia, el aceite de krill se asocia con efectos hipolipemiantes similares a los que se obtienen con los ácidos grasos poliinsaturados omega-3; sin embargo, es más eficaz para la reducción de los niveles de la proteína C-reactiva ultrasensible y la mejoría de los niveles del colesterol asociado con las lipoproteínas de alta densidad.

Introducción

Los ácidos grasos esenciales poliinsaturados (PUFA, por su sigla en inglés), especialmente los ácidos grasos omega-3 eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA), ejercen numerosos efectos metabólicos y farmacológicos, motivo por el cual son útiles para el tratamiento de diversas enfermedades crónicas en los seres humanos.

El aceite de krill se obtiene de pequeños crustáceos (Euphausia superba) del océano Antártico, ricos en diversos tipos de PUFA de cadena larga. La composición del aceite de pescado difiere de la del aceite de krill; éste último incluye fosfolípidos, especialmente fosfatidilcolina (30% a 65%) y triglicéridos, mientras que el aceite de pescado sólo tiene triglicéridos. En el aceite de krill, el 40% del total de ácidos grasos (EPA y DHA) están unidos a la fosfatidilcolina. La composición del aceite de krill facilita su absorción, de modo que la biodisponibilidad de los PUFA omega-3 de este preparado es muy alta. El aceite de krill también tiene diversos antioxidantes, como vitamina A y vitamina E, y astaxantina, un componente con capacidad de absorción de los radicales de oxígeno, alrededor de 34 veces más alta en comparación con la de la coenzima Q10, un potente antioxidante, y 48 veces superior respecto de la del aceite de pescado.

Sin embargo, hasta la fecha, la eficacia del aceite de krill en términos de los efectos hipolipemiantes, respecto de los preparados purificados de PUFA omega-3, no se conoce. El objetivo del presente trabajo fue, por lo tanto, conocer los efectos de los dos preparados en personas con sobrepeso e hipertrigliceridemia.

Pacientes y métodos

La investigación, a doble ciego, aleatorizada y cruzada, se llevó a cabo con 25 enfermos con hipertrigliceridemia moderada, no fumadores y sin tratamiento farmacológico, es decir en el contexto de la prevención primaria de eventos cardiovasculares. Se incluyeron pacientes de 18 a 70 años con niveles séricos de triglicéridos en ayunas de 150 a 500 mg/dl, en al menos dos muestras de sangre. Se excluyeron los sujetos con antecedentes personales de enfermedades cardiovasculares o con equivalentes de riesgo cardiovascular, los pacientes con colesterol asociado con las lipoproteínas de baja densidad (LDLc) superiores a los 190 mg/dl o con triglicéridos > 500 mg/dl, los enfermos con diabetes tipo 2 y los individuos con obesidad (índice de masa corporal [IMC] > 30 kg/m2). Los participantes no debían estar usando fármacos o productos nutricionales que afectaran el metabolismo de los lípidos, entre otros criterios de exclusión.

No se estudiaron fumadores, debido a los efectos del tabaquismo sobre los niveles séricos de la proteína C-reactiva (PCR) ultrasensible. Los participantes fueron asesorados para modificar los hábitos no saludables de estilo de vida; las pautas alimentarias se indicaron porprofesionales especializados. En general, los sujetos fueron alentados a ingerir la dieta mediterránea, evitando consumir cantidades excesivas de azúcares simples, comidas dulces, alcohol, productos lácteos y carnes rojas. También se les alentó a caminar intensamente o a andar en bicicleta entre 20 y 30 minutos, tres a cinco veces por semana.

Luego de cuatro semanas de preinclusión, durante las cuales los enfermos cambiaron sus hábitos de vida, los participantes fueron aleatoriamente asignados al tratamiento con comprimidos con ácidos grasos PUFA omega-3, en dosis de 1000 mg dos veces por día o a aceite de krill en dosis de 500 mg dos veces por día. Los comprimidos entregados a los pacientes del primer grupo tuvieron al menos 85% de EPA y DHA, con un cociente EPA/DHA de 0.9 a 1.5; los comprimidos de aceite de krill tenían 75 mg de EPA y 45 mg de DHA. Luego de cuatro semanas de tratamiento, y después de cuatro semanas sin suplementos lipídicos, los individuos pasaron a recibir el otro esquema de terapia hipolipemiante durante otras cuatro semanas. Al inicio, al final de la primera etapa, al final del período de reposo farmacológico y al final de la segunda etapa de tratamiento se realizaron controles clínicos y de laboratorio. La adhesión a la terapia se calculó en función de los comprimidos no ingeridos.

Se tomaron muestras de sangre para la determinación de los niveles de colesterol total, colesterol asociado con las lipoproteínas de alta densidad (HDLc), colesterol no unido a las lipoproteínas de alta densidad (colesterol no HDL), apolipoproteína (apo) B y apo AI, glucosa, creatinina, transaminasas hepáticas, creatinina fosfoquinasa (CPK) y PCR ultrasensible. La concentración de colesterol asociado con las lipoproteínas de baja densidad se calculó con la fórmula de Friedewald.

Los análisis estadísticos se efectuaron en la población con intención de tratamiento; las comparaciones entre los grupos se realizaron con pruebas de la t de Student, de chi al cuadrado o de Fisher, según el caso.

Resultados

El IMC y el perfil de lípidos al inicio del estudio fueron similares en los participantes de los dos grupos; los participantes fueron comparables en edad y sexo. Ningún enfermo interrumpió el protocolo en forma prematura por efectos adversos; la adhesión a la terapia fue casi total en los dos grupos y durante los dos períodos de tratamiento.

En el transcurso de la investigación, los pacientes mantuvieron una dieta similar, sin cambios importantes en el aporte calórico total o en el consumo de colesterol total o ácidos grasos saturados.

Las dos fuentes de PUFA se asociaron con disminución de los niveles de triglicéridos; sin embargo, los PUFA esterificados omega-3 fueron más eficaces que el aceite de krill (p < 0.05). Por el contrario, sólo el aporte de aceite de krill se asoció con mejoras significativas de los niveles de HDLc y de apoAI, en comparación con los valores basales (p < 0.05) y con los valores registrados al final de la fase de tratamiento con PUFA omega-3 esterificados (p < 0.05). Respecto de los valores basales, el colesterol no HDL sólo mejoró en asociación con el tratamiento con aceite de krill (p < 0.05), no así con la ingesta de PUFA esterificados omega-3. Los dos tratamientos se asociaron con reducciones significativas de los niveles plasmáticos de PCR ultrasensible, respecto de los valores basales (p < 0.05); sin embargo, el efecto fue más pronunciado luego de la ingesta de aceite de krill (p < 0.05). No se registraron diferencias importantes en los valores, previos y posteriores al tratamiento, de colesterol total, LDLc, apoB, glucemia en ayunas, CPK, creatinina y enzimas hepáticas.

Discusión

Los PUFA omega-3 (EPA y DHA), presentes sobre todo en el aceite de pescado, ejercen efectos favorables en diversas entidades clínicas, especialmente en la enfermedad cardiovascular, de allí su difundida utilización en numerosas enfermedades, en los seres humanos.

La amplia variabilidad en el estado basal de ácidos PUFA omega-3 influye, en gran medida, en los efectos observados con la intervención; la administración de dosis inapropiadas y el cociente erróneo entre el EPA y el DHA en los distintos preparados son otros factores que determinan la eficacia. Asimismo, las diferencias en los efectos, entre los diversos productos, son atribuibles a la calidad de los preparados y la biodisponibilidad de los PUFA en cada uno de ellos. Los resultados contradictorios, observados con el aporte de PUFA en la prevención y el tratamiento de la enfermedad cardiovascular, son atribuibles, en parte, al hecho de que los niveles séricos de ácidos grasos omega-3 se asocian más con la evolución clínica que la dosis utilizada. En este contexto, es importante valorar los efectos metabólicos de los ácidos PUFA omega-3 con diferente biodisponibilidad.

En el presente trabajo, realizado en pacientes con sobrepeso e hipertrigliceridemia, la administración de 1000 mg por día de aceite dekrill se asoció con efectos hipolipemiantes comparables a los que se obtuvieron con dosis más altas de ácidos PUFA omega-3 purificados. De hecho, si bien el aceite de krill fue menos eficaz para reducir los triglicéridos, fue más útil para mejorar los niveles de HDLc y de PCR ultrasensible; es posible que los efectos antiinflamatorios más importantes del aceite de krill obedezcan a la acción antioxidante y a los efectos moduladores sobre el metabolismo de los endocanabinoides. Ambas intervenciones tuvieron el mismo costo diario. En estudios anteriores, el aceite de krill también mejoró las funciones cognitivas y evitó la acumulación hepática de ácidos grasos. En las investigaciones futuras será importante analizar los efectos pleiotrópicos del aceite de krill, utilizado en asociación con otras drogas, como los antidiabéticos y las estatinas.

El pequeño número de participantes, a pesar del diseño cruzado aplicado, la breve duración de la intervención y la falta de determinación de los niveles plasmáticos de EPA y DHA fueron algunas de las limitaciones del presente trabajo. Además, la eficacia se valoró sobre un número limitado de variables bioquímicas.

En conclusión, los nutracéuticos con 1000 mg de aceite de krill por día se asocian con efectos hipolipemiantes similares a los que se obtienen con dosis más altas de ácidos grasos purificados omega-3; sin embargo, el aceite de krill induce mejoras más importantes sobre la concentración de HDLc y de PCR ultrasensible. Los resultados, no obstante, deberán ser confirmados en estudios de mayor duración y con un número más importante de enfermos. También se deberá determinar la eficacia y la tolerabilidad del aceite de kril a largo plazo, especialmente en los enfermos de edad avanzada con hipercolesterolemia y en los pacientes con intolerancia a las estatinas.

Especialidad: Bibliografía - Cardiología - Clínica Médica - Endocrinología - Nutrición

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