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Acetil-L-Carnitina para Tratamiento de Síntomas Depresivos

  • TITULO : Acetil-L-Carnitina para Tratamiento de Síntomas Depresivos
  • AUTOR : Veronese N, Stubbs B, Maggi S y colaboradores
  • TITULO ORIGINAL : Acetyl-L-Carnitine Supplementation and the Treatment for Depressive Symptoms: A Systematic Review and Meta-Analysis
  • CITA : Psychosomatic Medicine 80(2):154-159, Mar 2018
  • MICRO : El aporte complementario de acetil-L-carnitina produce una disminución significativa de los síntomas depresivos, en comparación con placebo o con ningún tratamiento. El efecto antidepresivo es similar al de otros fármacos convencionales, con menor incidencia de efectos adversos.

Introducción y objetivos

La depresión es la segunda causa de discapacidad en el mundo, de acuerdo con informes poblacionales de carga de morbimortalidad de distintas enfermedades. Se calcula que la depresión afecta a unas 350 000 000 de personas en todo el mundo. Las personas afectadas presentan una disminución de su calidad de vida, mayor cantidad de enfermedades orgánicas concomitantes y mayor mortalidad. La depresión afecta a ambos sexos en un rango amplio de edad y se asocia con frecuencia con otras enfermedades, como la migraña, la fibromialgia y la diabetes.

Varios factores de riesgo han sido asociados con la depresión. Algunos investigadores han sugerido que las alteraciones de los ácidos grasos y las alteraciones del metabolismo lipídico son más frecuentes en las personas con depresión. Dado que la carnitina modula la actividad de varios componentes del metabolismo lipídico, se ha investigado su papel potencial en el tratamiento de la depresión.

Desde el punto de vista molecular, la carnitina actúa como un transportador de ácidos grasos a través de la membrana mitocondrial, donde ocurre la beta oxidación. La acetil-L-carnitina (ALC) cruza la barrera hematoencefálica más fácilmente que la carnitina libre, por lo que su efecto antidepresivo podría ser mayor. La ALC tiene numerosas funciones en el metabolismo energético, tales como facilitar la captación de acetil CoA por la mitocondria, estimular la producción de acetilcolina, estimular la síntesis de proteínas y de fosfolípidos de membrana, y prevenir la muerte neuronal excesiva. Los efectos antidepresivos de la ALC son más marcados en los pacientes ancianos, asociados con la normalización de las concentraciones de fosfomonoésteres en las regiones prefrontales.

Si bien algunas revisiones no sistemáticas recientes han reportado que la ALC es una opción efectiva y tolerable para el tratamiento de la depresión en pacientes vulnerables a los efectos adversos (como los adultos mayores), no se ha realizado un metanálisis formal de los estudios sobre el tema.

Los objetivos de los autores de este estudio presentan una revisión sistemática y un metanálisis de estudios de investigación sobre el uso de ALC como antidepresivo, en comparación con ningún tratamiento, con placebo o con otros antidepresivos.

Métodos

La revisión sistemática se realizó de acuerdo con las recomendaciones PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses) y MOOSE (Meta-Analyses and Systematic Reviews of Observational Studies). Dos investigadores realizaron una búsqueda independiente en las bases de datos PubMed, EMBASE, SCOPUS, CCRCT (Cochrane Central Register of Controlled Trials) y Clinicaltrials.gov, hasta diciembre de 2016.

Se identificaron estudios controlados y aleatorizados (ECA) que investigaron el efecto del aporte complementario de ALC sobre los síntomas depresivos, evaluados a través de escalas validadas. Las discrepancias entre los investigadores fueron resueltas por consenso con un tercer investigador.

Para la inclusión, se requirió que los estudios fueran ECA, que hubieran investigado el uso de ALC (independientemente de la vía de administración) como tratamiento único o como tratamiento complementario con otros antidepresivos, y que hubieran evaluado los síntomas depresivos con escalas validadas, como la escala HAM-D (Hamilton Rating Scale for Depression). Se incluyeron estudios cuyos grupos control fueran sin tratamiento, con un placebo o con otro antidepresivo. Se excluyeron los estudios que no fueron realizados en humanos, que no tenían grupo control, que no utilizaron escalas validadas para evaluar los resultados o que no reportaron los datos de seguimiento.

Dos investigadores del estudio extrajeron los datos en forma independiente y sistematizada. Los datos fueron controlados por un tercer investigador independiente. La variable principal de resultado fue el cambio de los síntomas depresivos, medidos por la escala HAM-D. La calidad de los estudios y el riesgo de sesgos fueron analizados con la escala de Jadad.

Las diferencias entre las medias de los grupos se expresan como diferencias estandarizadas de medias (DEM) con intervalos de confianza del 95% (IC 95%), en un modelo de efecto aleatorio. Se utilizaron las desviaciones estándar (DS) o las DS ponderadas, según los estudios. La frecuencia de efectos adversos entre los grupos fue evaluada con odds ratio. La heterogeneidad se analizó con la estadística I2; en los casos de heterogeneidad significativa (I2 ≥ 50%, p < 0.05) se realizó un análisis de metarregresión, con inclusión de variables como edad, enfermedades concurrentes, duración del seguimiento y dosis diarias de ALC. El sesgo de publicación fue analizado con gráficos en embudo, con la prueba de Egger para sesgos y con el método de “podar y rellenar”. Para todos los análisis, se consideró significativo un valor de p < 0.05.

Resultados

La búsqueda inicial arrojó 509 estudios. Después de las exclusiones programadas, quedaron 12 artículos, que fueron incluidos en la revisión sistemática y en el metanálisis. En conjunto, los estudios incluyeron 393 pacientes y 398 controles. Un estudio utilizó ALC como tratamiento agregado a un antidepresivo convencional. Los 11 estudios restantes compararon monoterapia con ALC (n = 373) frente a un placebo o a ningún tratamiento (n = 216), o frente a un antidepresivo (n = 162). Todos los estudios provenían de países europeos. Nueve ECA compararon el tratamiento con ALC (n = 231) frente a placebo o ausencia de tratamiento (n = 236).

La edad de los participantes en el grupo tratado fue de 55.8 ± 8.4 años, y el 59.7% eran mujeres. La mayoría de los pacientes tenía diagnóstico de trastorno depresivo mayor (TDM) y la mediana de seguimiento fue de 8 semanas (rango: tres semanas a 24 semanas). Cuatro ECA tuvieron riesgo alto de sesgo. El uso de ALC se asoció con una disminución significativa de los síntomas depresivos, en relación con el grupo control (DEM = -1.10; IC 95%: -1.65 a -0.56, p < 0.001; I2 = 86%). Se encontró un riesgo moderado de sesgo de publicación (Egger = -6.69 ± 2.65; p = 0.040). Dada la heterogeneidad sustancial encontrada en este grupo de ECA, los autores realizaron análisis de metarregresión y de sensibilidad. Los efectos del tratamiento con ALC fueron mayores en pacientes con migraña episódica, en pacientes de mayor edad y en pacientes que recibieron dosis más altas de ALC.

Tres ECA compararon el tratamiento con ALC (n = 162) con 162 controles tratados con antidepresivos (fluoxetina: 39 pacientes; duloxetina: 29 pacientes; amilsulpirida: 94 pacientes). Dos de los ECA incluían pacientes con distimia, y un ECA, pacientes con fibromialgia. La mediana de seguimiento fue de 12 semanas (rango: 7 semanas a 12 semanas); solo un ECA presentó riesgo alto de sesgo. Los datos combinados mostraron que la ALC tuvo un efecto comparable a los antidepresivos convencionales en el tratamiento de los síntomas depresivos (DEM = 0.06; IC95%: -0.22 a 0.34, p = 0.686; I2 = 31%). No se encontraron sesgos de publicación en este subgrupo de ECA.

La frecuencia de eventos adversos fue similar entre el grupo con ALC y los controles con un placebo o sin tratamiento (OR = 0.86; IC 95%: 0.46 a 1.63, p = 0.648). La frecuencia de eventos adversos fue significativamente menor en el grupo con ALC, en comparación con el grupo con antidepresivos (OR = 0.21; IC 95%: 0.12 a 0.36, p < 0.001).

Discusión y conclusiones

Este es el primer metanálisis de ECA para evaluar los resultados del uso de ALC para tratar síntomas depresivos. Los resultados obtenidos sugieren que la administración de ALC como monoterapia produce una mejoría de los síntomas depresivos significativamente mayor que un placebo o que ningún tratamiento. Por otro lado, la ALC produjo resultados similares a los antidepresivos convencionales y potenció la reducción de los síntomas depresivos cuando se agregó al tratamiento con antidepresivos. La incidencia de efectos adversos fue similar entre la ALC y el placebo o ningún tratamiento, y significativamente menor (79% de reducción) en comparación con los antidepresivos.

Se han postulado varios mecanismos para explicar los efectos antidepresivos de la ALC, entre ellos el incremento de la neuroplasticidad, el incremento del factor neurotrópico cerebral, el aumento de la liberación de glutamato, la regulación hacia arriba de los receptores mGLU2, el aumento del mioinositol, la influencia sobre el metabolismo lipídico en las membranas celulares y la modulación de neurotransmisores involucrados en la depresión (serotonina, dopamina, etc.).

Estudios recientes han demostrado también que la ALC es eficaz para la reducción del dolor, que a menudo coexiste con la depresión. Aunque a menudo es subestimado, el dolor es un importante factor de riesgo para la depresión. El dolor, especialmente si es crónico, es una experiencia compleja, que afecta el estado de ánimo, la conducta, la interacción social y la calidad de vida. Los autores indican que parte de los efectos mostrados en este metanálisis pueden haber sido a través del efecto analgésico de la ALC. Este efecto puede ser relevante en pacientes con depresión y procesos dolorosos, como migraña y fibromialgia.

El análisis de sensibilidad y el análisis de metarregresión mostró que la ALC fue más efectiva en adultos mayores. Las razones de esta observación no están claras y requieren ulteriores investigaciones. Los efectos de la ALC parecieron seguir una correlación entre dosis y respuestas, con mayor efectividad a mayores dosis.

El uso de antidepresivos se asocia con una alta tasa de incidencia de efectos adversos, especialmente en mayores de 65 años. No solo la monoterapia con ALC, sino el agregado de ALC a un tratamiento con otro antidepresivo, reduce la tasa de efectos adversos.

Los autores reconocen algunas limitaciones del estudio. En primer lugar, el riesgo alto de distintos tipos de sesgos de algunos ECA incluidos. En segundo lugar, las características metodológicas de algunos ECA (tamaño muestral pequeño, seguimiento limitado, etc.). Finalmente, hubo alta heterogeneidad en las poblaciones de los ECA.

En conclusión, el aporte complementario de ALC produce una disminución significativa de los síntomas depresivos, en comparación con placebo o con ningún tratamiento. La ALC tiene un efecto antidepresivo similar a otros fármacos convencionales, con menor incidencia de efectos adversos.

Especialidad: Bibliografía - Neurología - Psiquiatría

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