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Comparan la Vulnerabilidad del Citotrofoblasto y del Sincitiotrofoblasto a la Infección por Trypanosoma cruzi

  • AUTOR : Díaz-Lujan C, Triquell M, Fretes R y colaboradores
  • TITULO ORIGINAL : Differential Susceptibility of Isolated Human Trophoblasts to Infection by Trypanosoma cruzi
  • CITA : Placenta 33(4):264-270, Abr 2012
  • MICRO : El sincitiotrofoblasto es significativamente menos vulnerable que el citotrofoblasto a la infección por Trypanosoma cruzi. Los niveles de óxido nítrico con acción parasiticida fueron más altos en los cultivos de sincitiotrofoblasto; por ende, el sincitiotrofoblasto, la primera barrera de las vellosidades coriónicas, es la estructura que limita la infección placentaria por T. cruzi.

Introducción

Las vellosidades coriónicas representan una posible vía para la transmisión vertical de Trypanosoma cruzi. La prevalencia de la enfermedad de Chagas en las embarazadas de Sudamérica es de 4% a 52%, en tanto que la frecuencia de enfermedad de Chagas congénita es de 0.1% a 7%. En los últimos años, la infección se ha extendido hacia regiones no endémicas, por ejemplo, a ciertas ciudades de América latina, EE.UU. y Europa.

El sincitiotrofoblasto (STB), el citotrofoblato (CTB), el estroma y el endotelio de los vasos fetales integran la barrera placentaria entre la madre y el feto. Sin embargo, incluso en los embarazos normales, la barrera placentaria presenta interrupciones en el STB. Asimismo, en la enfermedad de Chagas se han descrito desprendimientos del STB que incrementan la exposición de las células internas de las vellosidades coriónicas a T. cruzi, presente en la circulación materna. Este fenómeno explicaría por qué el índice de infección fetal es más alto en los recién nacidos prematuros, en los cuales los trastornos del STB son aun más frecuentes.

Aunque por el momento no se conocen con precisión los mecanismos involucrados en la invasión de las vellosidades coriónicas por T. cruzi, la integridad de la barrera placentaria y la síntesis de óxido nítrico (NO), asociado con efectos parasiticidas, son, sin duda, factores protectores. En el presente estudio, los autores analizaron los índices de infección en células aisladas de STB y CTB, según la cepa de T. cruzi, y evaluaron la producción de NO.

Pacientes y métodos

A partir de ratones albinos se aislaron tripomastigotes infectivos de la cepa Tulahuen de T. cruzi que fueron cultivados en células VERO. El linaje parasitario (DTU I o Ile) se identificó mediante análisis de ADN con reacción en cadena de la polimerasa. Se obtuvieron las placentas de 5 mujeres sanas, inmediatamente después de la cesárea programada; a partir de la parte central del cotiledón se extrajo el tejido velloso, que se fragmentó en trozos pequeños, con los cuales se obtuvo CTB según el procedimiento de Kliman. La suspensión celular se centrifugó en gradiente de Percoll; se separó la fracción de densidad 1.05 a 1.6 g/ml con células del CTB; posteriormente, se purificaron los trofoblastos, identificados con el marcador de citoqueratina-7.

Algunas células aisladas del CTB se diferenciaron en cultivo a células de STB; una vez que sucede este proceso, el STB no vuelve a convertirse en CTB. Las células de CTB y STB se utilizaron en los experimentos de infección por T. cruzi (8 x 105 tripomastigotes de la cepa Tulahuen). En el precipitado de los cultivos se determinó la viabilidad de T. cruzi, en tanto que el sobrenadante se utilizó para conocer los niveles de NO (técnica de Green) y de la fracción beta de la gonadotrofina coriónica humana (hCG), mediante inmunoensayo. La viabilidad del trofoblasto infectado se analizó con naranja de acridina y bromuro de etidio. Se utilizaron células VERO infectadas como controles. Por microscopio se determinó el área total y el porcentaje ocupado por el parásito y se efectuó el recuento del número de parásitos por 100 núcleos. También, se determinó la cantidad de tripomastigotes móviles.

El análisis estadístico se realizó con pruebas ANOVA y de la t.

Resultados

La cepa Tulahuen perteneció al genotipo TcVI. La transformación del CTB a STB se confirmó luego de 3 días de cultivo en condiciones especiales, mediante la determinación de hCG. La viabilidad de las células durante la infección también se confirmó con los niveles de la hCG en el STB infectado y mediante la visualización de las células trofoblásticas con naranja de acridina. Luego de una hora de incubación con T. cruzi, las células de CTB, STB y VERO presentaron parásitos en el citoplasma; a las 48 horas, los amastigotes ocuparon la totalidad del citoplasma de las células individuales de CTB y VERO; en cambio, fueron escasos y estuvieron dispersos en el citoplasma del STB.

La infección se cuantificó con dos procedimientos: medición del área ocupada por el parásito y recuento de amastigotes por 100 núcleos celulares (este último proceso se utilizó porque el STB es una masa de citoplasma con núcleos, sin límites celulares). La masa de citoplasma de STB presentó la menor superficie ocupada por parásitos, en comparación con las células del CTB y las células VERO (p < 0.05), en tanto que el CTB presentó la mayor superficie de ocupación parasitaria. Asimismo, se comprobó un menor número de amastigotes por 100 núcleos en el citoplasma del STB, respecto del CTB y de las células VERO (p < 0.001). El número de parásitos viables fue menor en los cultivos de STB, en comparación con los cultivos de CTB y de células VERO (p < 0.05).

La concentración de NO en el medio de cultivo del STB fue significativamente mayor respecto de la encontrada en el sobrenadante de CTB o de células VERO (p < 0.05). Los niveles fueron deletéreos para los parásitos. Sin embargo, la presencia de T. cruzi no afectó significativamente la cantidad de nitritos en ninguna célula trofoblástica. Se comprobó una fuerte correlación entre la concentración de NO y la viabilidad de los parásitos en el medio de cultivo (r = 0.93).

Discusión

Los desprendimientos y las rupturas del STB, la primera barrera placentaria, exponen las células del CTB a posibles microorganismos presentes en la sangre materna, por ejemplo T. cruzi. Dichas alteraciones se han observado en las gestaciones normales y en los embarazos complicados, como también en las gestaciones de mujeres con enfermedad de Chagas.

En el presente estudio, los autores utilizaron trofoblastos aislados del CTB y STB, integrantes de la barrera placentaria en las vellosidades coriónicas. La viabilidad y la funcionalidad de las células infectadas y no infectadas se confirmaron mediante el aumento de los niveles de la hCG y con la coloración supravital.

La cepa Tulahuen de T. cruzi se aisló originalmente de un paciente de Chile con enfermedad de Chagas. La combinación de estudios genéticos demostró que la cepa utilizada en esta ocasión pertenecía al genotipo TcVI, descrito en neonatos de la Argentina y, por lo tanto, posiblemente involucrado en la enfermedad de Chagas congénita.

Las vellosidades coriónicas comienzan a presentar interrupciones a medida que el embarazo progresa; en este contexto, es posible que la transmisión de T. cruzi tenga lugar en el segundo o tercer trimestre de la gestación. Si bien se comprobó la invasión de ambos tipos celulares por T. cruzi en el curso de la primera hora de incubación, el área ocupada por los parásitos en el STB a las 48 horas disminuyó considerablemente, motivo por el cual es posible que el STB sano limite la infección o la reproducción de T. cruzi. Los hallazgos también explicarían la baja incidencia de transmisión congénita de la enfermedad de Chagas. El mismo fenómeno podría ser responsable de la frecuencia escasa de transmisión vertical de otros agentes, por ejemplo, Listeria monocytogenes, Plasmodium y VIH. Además, el número de parásitos viables se redujo considerablemente en los cultivos de células de STB, en comparación con los cultivos de células de CTB y de células VERO. Los hallazgos en conjunto indicaron que el STB representa un medio adverso para T. cruzi. La producción de NO parece ser responsable, en gran medida, de este efecto. De hecho, la placenta expresa NO sintasa en el STB, en los vasos endoteliales y en las células mesenquimáticas. En los modelos experimentales, las células aisladas de STB produjeron más NO que las células de CTB y las células VERO.

Conclusiones

Las observaciones del presente estudio pusieron de manifiesto la importancia de la integridad de la primera barrera placentaria para evitar la transmisión vertical de T. cruzi. Las alteraciones estructurales del trofoblasto son frecuentes en los embarazos complicados con aborto o parto pretérmino. Estas situaciones también se asocian con un riesgo considerablemente mayor de infección placentaria por T. cruzi. En el presente estudio, la menor infección del STB se asoció con menos parásitos viables en el medio de cultivo y con mayor producción de NO. Los hallazgos confirman una susceptibilidad diferencial de los trofoblastos humanos a la infección por T. cruzi.

Especialidad: Bibliografía - Infectología

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