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Trastornos de la Imagen Corporal en los Hombres y las Mujeres

  • AUTOR:Varnado-Sullivan P, Horton R, Savoy S
  • TITULO ORIGINAL:Differences for Gender, Weight and Exercise in Body Image Disturbance and Eating Disorder Symptoms
  • CITA:Eating and Weight Disorders 11(3):118-125, Sep 2006
  • MICRO: El peso corporal y el ejercicio físico influyen sobre la aparición de síntomas relacionados con los trastornos de la alimentación y de la imagen corporal en pacientes de ambos sexos.

Introducción y objetivos

La mayoría de las investigaciones sobre los trastornos de la alimentación se han centrado en las mujeres. No obstante, la insatisfacción con la imagen corporal también se observa en la población masculina. Por tal motivo, es necesario contar con herramientas adecuadas para evaluar los síntomas relacionados con los desórdenes de la alimentación y los trastornos de la imagen corporal en la población masculina. Además, es importante determinar qué factores influyen sobre dichos síntomas. Los hallazgos de los estudios al respecto realizados hasta el momento fueron heterogéneos. En algunos trabajos se informó que, generalmente, los hombres desean aumentar el tamaño de su cuerpo. También se informó que la insatisfacción con la imagen corporal se asocia con una disminución del nivel de autoestima, tanto en los hombres como en las mujeres.

Entre los factores que influirían sobre los trastornos de la imagen corporal se incluye el índice de masa corporal (IMC). Se ha informado que las mujeres con un IMC más elevado presentan un nivel de insatisfacción y malestar superior respecto de su apariencia en comparación con las mujeres con un IMC más bajo. En cambio, los hombres también se preocuparían por tener un IMC bajo. En tal sentido, recientemente se ha destacado la necesidad de efectuar estudios adicionales para evaluar el papel del IMC en los problemas de imagen corporal, sobre todo en el caso de los hombres. Los autores señalan que también es necesario evaluar el consumo de suplementos dietarios y las conductas de riesgo relacionados con la intención de aumentar el volumen muscular.

El ejercicio corporal también se relaciona con los desórdenes de la alimentación y de la imagen corporal. Por ejemplo, se informó que las mujeres que realizan más ejercicio presentan un nivel superior de trastornos de la alimentación. También se halló una asociación entre el ejercicio físico, el aumento de la satisfacción con la imagen corporal y la disminución de la ansiedad psíquica en hombres. No obstante, la información sobre el ejercicio corporal y su relación con los desórdenes alimentarios es heterogénea.

El presente estudio se llevó a cabo con el propósito de evaluar la influencia del género, el peso corporal y el ejercicio físico sobre los síntomas relacionados con los desórdenes de la alimentación y los trastornos de la imagen corporal. Se prestó especial atención a la importancia de dichos factores sobre los disturbios de la imagen corporal observados en los hombres. También se valoró la influencia del nivel de autoestima. Dado que la práctica del levantamiento de pesas se ha asociado con trastornos de la alimentación y de la imagen corporal, los autores propusieron que los individuos que practican levantamiento de pesas presentarían un nivel elevado de afectación.

Pacientes y métodos

Participaron 233 mujeres y 200 hombres de una media de edad de 21.20 y 20.54 años, respectivamente. De acuerdo con los datos aportados por los participantes, el IMC medio fue 23.82 y 25.03, respectivamente. Se recabó información sobre los antecedentes alimentarios y el empleo de suplementos dietarios para aumentar la masa muscular. Los síntomas relacionados con los trastornos de la alimentación se evaluaron mediante el Bulimia Test Revised (BULIT-R) y el Eating Attitudes Test (EAT). La autoestima se valoró mediante la Rosemberg Self Esteem Scale (RSE). Para evaluar los trastornos de la imagen corporal se aplicó el Body Shape Questionnaire (BSQ). La presión social y de los medios de comunicación respecto de la imagen corporal, la preocupación por la imagen corporal y la percepción de dicha imagen se evaluaron mediante el Psychosocial Risk Factors Questionnaire (PRFQ). Además, el Body Image Assessment-Group (BIA-G) permitió estimar el tamaño corporal real, el tamaño corporal ideal y la insatisfacción con el propio cuerpo. Por último, se evaluó la frecuencia de la práctica de ejercicio y el tipo de ejercicio realizado.

Resultados

Entre las mujeres, se observó que el 38% cumplía un régimen alimentario, el 75% pretendía bajar de peso en el futuro y el 76% ya había intentado hacerlo. En cuanto a los hombres, los porcentajes correspondientes fueron 20%, 35% y 41%. Un total de 60 hombres y 8 mujeres refirió el empleo de suplementos para aumentar la masa muscular. Los hombres se ejercitaban con mayor asiduidad que las mujeres y con preferencia en el levantamiento de pesas, mientras que las mujeres realizaban ejercicio aeróbico más frecuentemente que los hombres. Además, la práctica de levantamiento de pesas se asoció con un aumento de la frecuencia de consumo de suplementos dietarios.

Las mujeres obtuvieron puntajes más elevados en las escalas de evaluación de los síntomas de trastornos de la alimentación y refirieron deseos de adelgazar con mayor frecuencia que los hombres. En cambio, los hombres refirieron una percepción más positiva de su apariencia y un nivel más elevado de satisfacción con su peso corporal en comparación con las mujeres. De acuerdo con los resultados del BIA-G, el 79% de las mujeres y el 62% de los hombres deseaban cambiar el tamaño de su cuerpo. El 70% de las mujeres refirió deseos de adelgazar y el 46.9% de dicho grupo cumplía un régimen alimentario. Entre los hombres que refirieron insatisfacción con el tamaño de su cuerpo, el 30% deseaba incrementar su peso y el 32% deseaba adelgazar. No obstante, sólo el 35.9% de los hombres que deseaban adelgazar cumplía un régimen alimentario y estos no realizaban ejercicio físico con más frecuencia que los otros grupos.

Se observó una relación entre mayor peso corporal, la preocupación por la imagen corporal, las conductas características de la bulimia y el deseo de adelgazar. A la vez, el peso corporal más bajo se asoció con una evaluación más positiva de la apariencia corporal. Los hombres con sobrepeso subestimaron su peso real y los hombres más delgados refirieron deseos de aumentar de peso. En cuanto a las mujeres, el sobrepeso se asoció con un sentimiento más negativo respecto de su apariencia y, sin importar el peso corporal, eligieron un tamaño corporal ideal inferior al real.

La frecuencia elevada de ejercitación física se asoció con un aumento del nivel de conductas de tipo anoréxico y de preocupación por la apariencia. No obstante, dicha frecuencia elevada también se relacionó con un aumento de la autoestima y con una evaluación más positiva de la apariencia física. En general, las mujeres refirieron deseos de adelgazar independientemente de la realización de actividad física. Asimismo, se observó una asociación positiva entre el aumento de la actividad física y la frecuencia de conductas anoréxicas entre las mujeres. En cuanto a los hombres, el aumento de la frecuencia de ejercitación se vinculó con un nivel más elevado de autoestima y con una percepción más favorable de la apariencia física. También se verificó una asociación entre el ejercicio físico excesivo y las conductas de tipo bulímico.

Los hombres con peso bajo o normal refirieron deseos de aumentar el tamaño de su cuerpo. No obstante, el nivel más elevado de preocupación acerca de la imagen corporal se verificó entre los hombres con sobrepeso. Además, los hombres con sobrepeso presentaron el nivel más elevado de preocupación por la imagen corporal, conductas de tipo bulímico y deseos de adelgazar. No obstante, subestimaron su peso real. El aumento de la frecuencia de ejercitación física entre los hombres se asoció con una mayor preocupación por la imagen corporal pero también con una evaluación más positiva respecto de ella, con una frecuencia superior de conductas de tipo bulímico y con el deseo de aumentar el tamaño corporal.

Los hombres que utilizaban suplementos dietarios refirieron un tamaño corporal ideal superior y deseos de aumentar el tamaño corporal. Además, el consumo de suplementos dietarios se asoció con la percepción de presiones sociales y la preocupación por la apariencia corporal. No se observó una asociación particular entre la realización de ejercicio aeróbico o levantamiento de pesas y los parámetros evaluados.

Discusión

De acuerdo con los resultados obtenidos, el peso corporal y el ejercicio físico influyen sobre los síntomas relacionados con los trastornos de la alimentación y de la imagen corporal en pacientes de ambos sexos. Mientras que las mujeres presentaron un nivel superior de sintomatología, los hombres refirieron una percepción más positiva de su apariencia. Estos resultados coinciden con lo informado en estudios anteriores. Si bien el sobrepeso generó malestar en todos los participantes del ensayo, los hombres también refirieron disconformidad ante un peso muy bajo.

En coincidencia con lo hallado en otras investigaciones, las mujeres refirieron deseos de adelgazar más allá de su peso corporal y de la cantidad de ejercicio físico que practicaban. Sin embargo, el sentimiento más negativo respecto de la apariencia corporal se verificó entre las mujeres de un peso más elevado. Entre los hombres también se observó insatisfacción respecto del peso corporal. Más aún, ante un peso corporal más bajo, se observó un deseo de aumentar más de peso. No obstante, los hombres con peso más bajo no presentaron un nivel mayor de afectación. En cambio, los hombres con sobrepeso refirieron más disturbios de la imagen corporal, conductas de tipo bulímico y deseos de adelgazar. A pesar de lo antedicho, la mayoría de los hombres con sobrepeso no tenían una actitud activa para adelgazar. Los autores concluyen que, en general, los hombres le otorgan menos importancia a su cuerpo en comparación con las mujeres.

La frecuencia de práctica de ejercicio físico influyó sobre el estilo de alimentación y la preocupación acerca de la imagen corporal. Esto se verificó especialmente entre los hombres, quienes refirieron una frecuencia de ejercitación superior y habían realizado ejercicio físico durante más tiempo en comparación con las mujeres. Entre las mujeres se observó una relación entre el aumento de la frecuencia de ejercitación y el aumento de los trastornos de la alimentación. Si bien los hombres refirieron un nivel más elevado de autoestima en comparación con las mujeres, no se verificaron diferencias significativas al respecto entre ambos sexos. Con todo, la práctica de ejercicio parece tener mayor influencia que el género sobre la autoestima, y la dependencia del ejercicio podría asociarse con un nivel superior de autoestima entre los hombres. Asimismo, los hombres que practicaban más ejercicio físico refirieron preocupación respecto de su imagen corporal, pero también manifestaron un nivel superior de autoestima. Además, comunicaron deseos de aumentar el tamaño de su cuerpo y presentaron más conductas de tipo bulímico. Entonces, entre las mujeres el nivel elevado de ejercicio físico se vinculó con cuestiones negativas, en tanto que entre los hombres se asoció con cuestiones tanto negativas como positivas.

Los participantes que consumían suplementos dietarios presentaron un nivel más elevado de insatisfacción con su cuerpo y deseos de aumentar el volumen corporal. También se observó una asociación entre el consumo de suplementos dietarios y la preocupación y la percepción de la presión sociocultural respecto de la apariencia física. El tipo de ejercicio realizado no influyó sobre la preocupación acerca de la imagen corporal.

Los autores de esta investigación concluyen que los trastornos de la imagen corporal se presentan con mayor frecuencia entre las mujeres, pero también se observan en la población masculina. Entre los hombres, el peso corporal afecta significativamente el nivel de satisfacción con el propio cuerpo. Asimismo, la práctica de ejercicio con una frecuencia elevada se asocia con un aumento de la preocupación y con una concepción más positiva de la apariencia física. Por último, el empleo de suplementos dietarios se relaciona con un aumento de la preocupación acerca de la imagen corporal. Sin embargo, destacan los autores, son necesarios estudios adicionales al respecto.

Especialidad: Bibliografía - Nutrición - Psiquiatría

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